Ana Lilia Rivera Rivera
Este 2026 se cumplen 15 años de la constitución del Movimiento Regeneración Nacional como organización civil. El 2 de octubre de 2011, miles de mujeres y hombres participaron en la asamblea que dio origen a Morena como movimiento organizado. Tres años después, en 2014, obtuvo su registro como partido político nacional.
En Tlaxcala vivimos ese proceso desde sus primeros pasos. Hace 13 años, mujeres y hombres de distintos municipios nos encontramos en la convicción de que la transformación de la vida pública requería organización, participación y, sobre todo, la decisión de no resignarnos a que las cosas siguieran como estaban.
No teníamos las estructuras que hoy existen, ni la presencia institucional que Morena tiene actualmente. Teníamos organización, voluntad y la certeza de que la política podía construirse desde abajo.
El 6 de octubre de 2013, Tlaxcala realizó su Asamblea Estatal Constitutiva. Más de tres mil ciudadanos participaron en aquella jornada que formó parte del proceso para obtener el registro como partido político nacional. Yo tuve el honor de formar parte de esa historia.
Morena nació de muchas personas que, desde sus comunidades, colonias, barrios y municipios, decidieron participar. Por eso, cuando hablamos de los años de Morena, no debemos olvidar a quienes caminaron casa por casa para explicar qué era aquel movimiento, a quienes organizaron asambleas, a quienes prestaron un espacio para una reunión, a quienes distribuyeron información y a quienes participaron sin esperar un cargo a cambio. Esa es la historia que debemos conservar.
Morena cambió con el paso de los años. Pasó de ser un movimiento social y político a convertirse en un partido con presencia nacional y, posteriormente, en una fuerza que participa de manera central en la vida pública de México.
Sin embargo, ese crecimiento también trae responsabilidades. La primera es no olvidar de dónde venimos. La segunda es entender que la organización política no puede reducirse a la competencia por los cargos. Los cargos son temporales. Los principios y la responsabilidad frente al pueblo son permanentes.
Hoy, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, la Cuarta Transformación vive una nueva etapa. El Humanismo Mexicano y la Revolución de las Conciencias forman parte de esta y plantean nuevos desafíos para quienes participamos en este movimiento.
En Tlaxcala tenemos también una responsabilidad particular. Quienes estuvimos desde aquellos primeros años sabemos que construir Morena requirió tiempo, paciencia, organización y muchas voluntades. Por eso debemos cuidar lo que se construyó colectivamente. La unidad no significa pensar todos igual. Significa reconocer que existen distintas voces, trayectorias y maneras de entender la política, pero que es posible coincidir en principios y en objetivos comunes.
Hace 13 años comenzamos a caminar junto al pueblo de Tlaxcala y hoy seguimos caminando. La historia de Morena todavía se está escribiendo. Por ello, quienes tuvimos la oportunidad de estar en sus primeros capítulos tenemos la obligación de no olvidar por qué comenzó esta historia.
Esa memoria no pertenece a una persona. Pertenece al pueblo que hizo posible esta historia.
