Tlaxcala, a los dos años de Claudia Sheinbaum

Ana Lilia Rivera Rivera


El jueves 17 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo estará nuevamente en Tlaxcala como parte de la gira nacional con la que informa a las y los mexicanos sobre los resultados de sus primeros dos años de gobierno. Su visita ofrece una oportunidad para hacer un balance desde nuestro estado, con el objetivo de conocer los avances, identificar los pendientes y escuchar qué falta por hacer.

Claudia Sheinbaum asumió la presidencia en octubre de 2024, después de seis años de transformación iniciados en 2018. Recibió programas sociales consolidados y una nueva orientación de las políticas públicas, pero también problemas estructurales que no desaparecen de un día para otro, tales como inseguridad, desigualdad, rezagos en infraestructura, acceso a la vivienda, servicios públicos y la necesidad de generar empleos con mejores ingresos.

Por eso, los resultados de un gobierno federal no deben medirse únicamente desde las cifras nacionales. Una política pública adquiere verdadero significado cuando llega a los estados, a los municipios y a las comunidades, y cuando sus beneficios pueden ser comprobados por las familias.

En Tlaxcala existen avances que deben reconocerse. Los programas sociales, la política de vivienda, las becas, la inversión en infraestructura y otras acciones del Gobierno de México representan beneficios concretos para miles de tlaxcaltecas. Reconocerlos, sin embargo, no significa afirmar que todo está resuelto.

También existen pendientes que deben atenderse. Hay comunidades que necesitan mejores servicios de salud, infraestructura educativa, agua, caminos y mayores oportunidades laborales. La seguridad sigue siendo un desafío y requiere coordinación permanente entre los gobiernos federal, estatal y municipal.

Ese es el valor de que la presidenta venga a Tlaxcala a informar. Permite mirar los resultados desde el territorio y no solamente desde las cifras. Permite reconocer aquello que está funcionando, pero también escuchar las necesidades que siguen presentes.

Desde nuestro estado debemos mantener esa disposición. Es decir, reconocer los avances sin triunfalismos y señalar los pendientes sin mezquindades. La transformación también implica tener la capacidad de revisar lo que todavía no funciona como se esperaba y corregir cuando sea necesario.

Al final, las políticas públicas se miden en la vida cotidiana. Se miden cuando una familia puede acceder a una vivienda, cuando una joven continúa sus estudios gracias a una beca, cuando una persona adulta mayor recibe una pensión o cuando una comunidad obtiene una obra que durante años había esperado.

Pero también se miden cuando esos beneficios todavía no llegan, cuando un servicio resulta insuficiente o cuando una necesidad permanece sin respuesta. Escuchar esa realidad es tan importante como informar los resultados.

A dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum, Tlaxcala tiene razones para reconocer avances y, al mismo tiempo, para plantear con claridad lo que falta. Ambas cosas pueden decirse sin contradicción y forman parte de una responsabilidad pública que debe mantenerse cerca de la gente.

La visita de la presidenta debe servir precisamente para informar, escuchar y mantener la coordinación necesaria entre los tres niveles de gobierno para que los objetivos nacionales tengan resultados concretos en Tlaxcala.

En suma, rendir cuentas significa hablar de lo realizado, reconocer lo que ha dado resultados y asumir también la responsabilidad de atender lo que todavía está pendiente. Ese debe ser el sentido de esta visita y de cualquier balance de gobierno. Que al final de las cifras estén las personas y sus condiciones de vida.

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